El viaje

la cadena Cuando me tomes de la mano atravesaré el mundo. Saltaré la cadena que separa los mares y me lanzaré al vacío desde tus pestañas. El algodón de las nubes amortiguará el gran golpe y tus labios acomodarán mi cuerpo en la dulce oquedad que dibuja en tu ombligo.

Vamos, anímate… viaja conmigo.

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El edificio

edificio Para remodelar al edificio primero había que educarlo. Él, insolente, enarbolando como bandera sus desnudos ladrillos, no cooperaba. De vez en cuando desprendía una ventana de sus entrañas y la dejaba caer al piso como castigo. Los policías de las Viviendas, antes de que incurriera en la gravísima falta de provocar derrumbes, lo metieron preso.

Actualmente anda por los tribunales su pedido humilde de reconstrucción, estar un tiempo tras las rejas le bajó los humos.

Olvido

La mujer que no sonreía Ella espera, con paciencia, como ha transcurrido toda su vida, un suceso extraño. Su cuerpo, cansado de tanto trabajo, se apoya en la columna vieja que levanta el edificio.

Han pasado casi 20 años desde la última vez que se sobresaltó y sus ojos, acostumbrados a la desidia, escudriñan el paisaje en busca de una sorpresa.

A veces… sólo a veces… se acuerda de sonreír.

Luces

Antes de la civilización estaban las luciérnagas.  Los pequeños animalitos iluminaban con su luz la noche de los campos y las veladas eran siempre románticas. La luz venía en colores y se movía.

Luego, cuando la tecnología fue desplazando a la naturaleza… las farolas le robaron el trabajo a los bichitos luminosos.

Fue el destierro de las luces vivas.

 

Uno de fantasmas

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Los adultos dicen que todos los fantasmas son malos, que llevan sábanas blancas y arrastran cadenas. Afirman que asustan a los niños y espantan a los animales, que andan siempre desgrañados, que no tienen educación, y que habitan casi siempre en palacios coloniales.

Los niños, por supuesto, no creen estas barbaridades… sobre todo los que tienen amigos imaginarios.

La patrona de Cuba

Cuando me contaron la historia de mi país nunca me hablaron de ella. No me dijeron que Carlos Manuel de Céspedes, al necesitar tela azul para hacer su primera bandera, la tomó del dosel de la imagen de la Virgen que tenía su esposa. Tampoco me hablaron de su aparición aquel 8 de septiembre en la Bahía de Nipe y del revuelo que se armó al comprobar que sus ropas no venían mojadas. Jamás me mencionaron siquiera la medalla que Hemingway, al ganar el Nobel, le regaló. Nada… en la escuela mantuvieron un silencio total.

Yo por eso, cuando mi vecina se santigua… le doy un sermón semi-religioso para que sepa con qué virgencita se mete. Que nuestra Caridad no es fácil hermanos míos… no es fácil. Fíjense que anda de pie en medio de un botecito.

Queja

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Cansado de tantas batallas celestes llegué a la tierra a descansar un poco. La foto me la sacó un caminante diurno que paseaba por el cementerio. Todavía no sé cómo se atrevió a tanto (¿pensaría que soy una estatua?). Incluso con el león de Nemea a mis pies!!!… la foto está tan nítida que, si miras bien, ves las heridas de mis piernas. Si llega a ser con Atenea la cosa lo convierte en ciervo y le da caza. Ya no hay respeto con las figuras divinas. Mejor me vuelvo a mi casa y le dejo las alas de recuerdo a aquel maravilloso viejito que me dejó usar su lápida como cama.

En la Tierra ya no creen ni en los ángeles. Mira que tirarme una foto dormido!!!

La Niña Blanca


-Ella es la guardiana de las almas en pena que recorren cada día las tumbas del cementerio.
-Dios la envió a la tierra disfrazada de estatua para vigilar a los muertos.

La leyenda dice que fue una niña preciosa que por mala se convirtió en estatua. Los sepultureros sólo saben que lleva más de mil años arrodillada en aquel pedestal de mármol. Y le agradecen las noches tranquilas… sin tormentas y sin fantasmas. Cuando amanece, como saludo, la llaman Niña o le dicen Blanca.

Se busca

Un amigo anda buscando a esta muchacha.

Es como un ángel o como una musa que me inspira cada mañana. Está presente en cada sueño y en cada idea y  con su belleza, talento, sensibilidad y ternura vive cada dia.

Está perdidamente enamorado el pobre. Si tú la conoces, por favor: dile que  él la espera.

Rocío

La mariposa (la flor) siempre soñó con tener alas. Cada noche imaginaba que se despegaba de su tallo y volaba cerca de las nubes, como aquellas primas suyas que rasgaban el aire dejando estelas multicolores. Todas las mañanas despertaba envuelta en lágrimas.

Los adultos, al no entender sus sueños, llamaron a su llanto: rocío.